Palabras engañosas: guía para etiquetas de alimentos

En la actualidad, infinidad de productos se venden con etiquetas como: saludable, apto para mujeres embarazadas, diabéticos, deportistas y niños, cuando en realidad no lo son. Existen declaraciones publicitarias en los empaques que te deben poner alerta, ya que, siempre debes de dudar de un “producto milagro”.

Ingredientes naturales: aunque no haya una normativa clara al respecto que delimite el concepto “natural”, y evite el abuso de esta palabra en las etiquetas. Cuando un producto la menciona, es mejor revisar sus ingredientes, pues muchas veces sólo tiene un ingrediente natural en toda su composición y lo que nos interesa es que el contenido natural total sea suficiente.

Orgánico: aunque esta etiqueta nos garantiza que un alimento no tiene agroquímicos, antibióticos u hormonas sintéticas; pero por otro lado, cuando se trata de alimentos procesados no necesariamente son mejores, pueden contener grandes cantidades de azúcar, sodio, grasas refinadas, etc. Para asegurarte de que un producto es realmente orgánico debes de fijarte en que contenga alguna de estas certificaciones: USDA Organic u Orgánico Sagarpa. 

Sin calorías, bajo en calorías, sin azúcar o light: es probable que el producto contenga algún enducolorante artificial, así como potenciadores de sabor, lo que lo convierte en un producto lleno de químicos.

Sin o bajo en grasas o sin grasas saturadas: puede que esto se compense con el contenido de grasas trans o grasas vegetales ricas en omega 6, las cuales pueden contribuir a padecer acné, enfermedades cardiovasculares, entre otros desequilibrios. 

Tipo queso, tipo yogur, tipo carne: existen muchos productos que parecieran derivados de otros como los que contienen en su etiqueta el tipo “algo”, pero en realidad poco tienen que ver, son hechos de manera sintética y por eso no se pueden llamar como tal ya sea quesos, yogures, o carnes, y lo peor es que contienen en su mayoría un montón de aditivos. 

Vegano: este termino indica únicamente que un producto no está hecho con ingredientes de origen animal o sus derivados, sin embargo, eso no lo convierte en un producto saludable, por el contrario puede contener altas cantidades de azúcar, educolorantes artificiales, aditivos, potencializadores de sabor, grasas sintéticas, etc.

La mejor forma de mantenerte lejos de este tipo de comida es primero informándote y segundo leyendo las etiquetas al momento de ir de compras. Generalmente la comida industrializada se apoya de estos trucos o juegos de palabras para engañar al potencial consumidor por lo que, antes de comprar un producto lleno de promesas cuestiónalo. Si existiera un producto realmente tan milagroso, no haría falta que su empaque estuviera lleno de etiquetas para convencernos de que lo es.

Recuerda: en un mundo en el que impera la publicidad, no todo lo que brilla es oro.

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